Global Game Jam Cuba 2019: Talento cubano entre ceros y unos

Jóvenes desarrolladores cubanos mostraron su talento para la creación de contenidos digitales interactivos en el Global GameJam.

Es viernes y la Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI) «lo sabe». La entrada principal, al filo del mediodía, se transforma en el punto de salida de decenas de estudiantes que, maletín en mano, desfilan a tomar el necesario descanso del fin de semana.

Pero este reportero va en dirección contraria. Busca la habitación donde, por las siguientes tres noches, debe pernoctar. Lo de la habitación es un asunto formal, porque el motivo de mi visita a la UCI exige que aleje todo lo que pueda a Morfeo. Este no será un fin de semana cualquiera.

Mientras un grupo de muchachos practica voleibol para entrar en calor y alejar los efectos que deja en el occidente cubano el más reciente frente frío, en uno de los comedores de la universidad, cientos de jóvenes reciben su credencial como participantes de un evento que les quitará el sueño por 48 horas seguidas. Se trata del Global Game Jam (GGJ), nombre de la simultánea de creación de juegos más grande del mundo, y que desde hace un lustro comenzó a realizarse en Cuba en la UCI.

Un rato más tarde y luego de las formalidades del acto de apertura, los participantes conocen el tema central. Este año los organizadores han planteado una pregunta: ¿Qué significa para ti el hogar? Desde ese momento tienen 48 horas para presentar el prototipo de un juego, ya sea de mesa o digital, que será sometido luego a evaluación. Como estamos en plena era de ceros y unos, los juegos físicos no son tan populares. Y es la UCI, aquí todos crean productos en código binario.

El trabajo se hace en equipos conformados entre tres y seis personas. El GGJ estimula la creatividad a su máxima potencia, y a juzgar por los 45 conjuntos que asisten a la edición cubana de este año, para un total de 230 participantes, este evento reviste cada vez más importancia para los desarrolladores del patio.

A las diez de la noche del viernes, el salón de eventos del docente 4 es un hervidero de personas. Todos buscan cómo convertir el tema central en un producto de entretenimiento. El Global Game Jam está en desarrollo. Además de su sede en la UCI, durante los próximos dos días, 861 lugares en 113 países del orbe crean mundos de fantasía.

La música acompaña a los jammers —término empleado para referirse a los desarrolladores que asisten a un Global Game Jam— durante todo el recorrido. Es testigo perenne de los múltiples desvelos a los que se someten los asistentes.

El proceso de creación en cada equipo es, por otro lado, trepidante. En un inicio las pantallas de los ordenadores portátiles devuelven bosquejos y esqueletos digitales de lo que podrían ser estructuras o personajes para los juegos. El ojo periodístico no puede detallar nada en concreto.

Luego ocurre la «magia digital» y comienzan a delinearse las creaciones. Por algún rincón de la sala, lo que parecía una casa ahora es una ciudad, y uno no puede dejar de preguntarse de qué tratará el juego. Alguien adelanta que su protagonista será un salmón, mientras que otra pantalla revela una estética muy similar a la que tuvieron hace dos décadas los juegos de Nintendo, algo que por estos días vuelve a estar de moda.

Así llegan las 4:50 de la tarde del domingo. Muchos ya entregaron sus prototipos de juegos, mientras otros jammers están reunidos alrededor de un ordenador para las últimas pruebas. A las cinco de la tarde, cuando comienzan las presentaciones de lo creado, algo queda muy claro: Cuba tiene un inmenso potencial para la generación de contenidos autóctonos.

Crear un videojuego requiere, según constaté en este GGJ, de roles bien diferenciados: dibujantes, animadores, compositores musicales, programadores, por solo mencionar algunos. También se debe ser objetivo en eventos como el Global Game Jam. Con esta observación coincide Alexander Navarro, ingeniero informático miembro del equipo Green Rune Studios.

«El Global Game Jam es un evento donde los desarrolladores y los amantes de los videojuegos se reúnen para compartir. El objetivo fundamental es fomentar la creatividad por medio de la presión. En un tiempo limitado, usted debe construir un prototipo funcional de un juego, dejando de lado lo subjetivo y utilizando las habilidades que realmente posea», afirma Navarro. Todo ello será posible si cada quien juega su papel.

¿Qué pasa con los prototipos de juegos creados en un evento como Global Game Jam? Si bien algunos llegan a convertirse en títulos completos, la gran  mayoría queda en eso: un prototipo publicado en el sitio oficial del evento.

Por ahora falta el vínculo que aproveche un espacio como este para llevar a buen término las numerosas ideas con sabor cubano que se presentan.

«El proceso de desarrollo de videojuegos es muy largo e intervienen diferentes disciplinas. Para los que no pertenecen a una entidad que se dedique a ello o tengan el tiempo para crearlos, es bien complicado», afirma Luis Guillermo Silva, director del Centro de Entornos Interactivos 3D (Vertex), uno de las 14 entidades con las que cuenta la UCI y creadora de títulos como Coliseum, quien a la vez coordinó la ejecución del Global Game Jam en Cuba.

Vertex es uno de los centros más demandados por los jóvenes estudiantes de la UCI, lo cual evidencia el interés por la creación de este tipo de contenidos. Esa entidad aprovecha las ideas generadas en cada Jam para tratar de convertirlas en un videojuego completo, lo cual puede llevar entre seis meses y un año.

No obstante, los empeños digitales que genera un GGJ acaso requieren de la creación de mecanismos para su distribución, lo cual estimularía una mayor producción. Green Rune Studios, por ejemplo, además de participar en cada GGJ ha desarrollado algunos juegos por su cuenta para clientes foráneos. Incluso, el popular juego Superclaria fue creado por uno de los integrantes de este equipo.

«Somos un equipo de desarrolladores independientes, y es todavía complicado impulsar la publicación de un videojuego en el país sin una industria que responda a necesidades básicas como distribución, anuncios y monetización. En los entornos empresariales es más fácil, porque ya existen canales de distribución y publicación, pero no para quienes lo hacen por su cuenta», explica Alexander Navarro.

El joven argumenta que, aunque quisieran trabajar junto a una empresa, las regulaciones actuales no facilitan el proceso. El videojuego ni siquiera se reconoce como un todo en los registros de propiedad intelectual, sino las partes que lo conforman.

Por la misma razón herramientas como Phaser Editor, desarrollada por Arián Fornaris, un licenciado en Ciencias de la Computación que vive en la Isla de la Juventud, hoy no es comercializada en el país. Fornaris, inscrito en el GGJ como cuentapropista con el equipo Matandile, creó una herramienta de desarrollo integral que permite hacer videojuegos y softwares interactivos. Estos productos se ejecutan principalmente en navegadores web, un sector todavía no muy explorado en el país.

Arián comercializa su herramienta a través de un amigo, ya que el bloqueo comercial, económico y financiero de Estados Unidos contra Cuba le impide hacerlo a través de internet. El empeño de desarrollar el comercio electrónico nacional se antoja todavía más necesario ante experiencias como las de estos jóvenes.

«El Global Game Jam es el evento cumbre para el desarrollo de videojuegos en Cuba. Los asistentes conocen a muchas personas del mismo entorno y se pueden poner al día con las últimas tendencias de la industria», asegura Arián Fornaris.

Organizar un evento de este tipo, no obstante, es complicado. La popularidad de la que ya goza, en su quinta edición en nuestro país hizo que el comité organizador se devanara los sesos para escoger a los participantes finales.

«Entre las cuestiones técnicas complicadas está montar un local con condiciones de conectividad y energía para suplir la demanda de los equipos participantes. Para el comité organizador, lo más difícil, no obstante, es que tenemos un número limitado de participantes. Este año recibimos más de 400 solicitudes y solo teníamos capacidad para poco más de 200. Hacer la selección de los que iban a participar fue bastante difícil, tuvimos que tomar en cuenta muchos factores porque no podíamos admitirlos a todos», detalló Luis Guillermo Silva.

«Quizá en otro momento haya que contar con más sedes en el país. Ello depende de que otras instituciones nacionales tengan el interés de ser sede del evento», aseguró Silva. Algo similar comentaron a este reportero otros participantes.

Para Alexander Navarro, el GGJ «ha superado todas las expectativas. De hecho, demuestra la necesidad de contar con otros similares durante el año en Cuba, como los campamentos de diseño y desarrollo de videojuegos, o los festivales, quizá con más tiempo para el proceso creativo. La UCI ha hecho todo lo que ha podido, pero es necesario sumar otras voluntades».

Fuente: Juventud Rebelde

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